jueves, 1 de julio de 2021

EL HORROR DE H.P. LOVECRAFT

 



En 2016 el compositor irlandés Graham Plowman (aquí su página web oficial), autor de algunas bandas sonoras de películas como Arturo y Merlín (2015), sacó un disco titulado The Horror of H.P. Lovecraft (El horror de H.P. Lovecraft). Se trata de un disco de una hora y 17 minutos de duración, cuyas composiciones de música clásica se inspiran en la obra literaria de Lovecraft, un escritor al que Plowman siempre ha admirado y en el que se ha inspirado en los últimos años para sus obras musicales. La lista de canciones hacen referencia a muchos de los relatos de Lovecraft:

1. The Rats in the Walls.

2.The Shadow over Innsmouth.

3. Colour out of Space.

4.The Call of Cthulhu, Chapter 1.

5. The Call of Cthulhu, Chapter 2.

6. The Call of Cthulhu, Chapter 3.

7. The Dunwich Horror.

8. Dagon.

9. Reanimator Suite.

10. At the Mountains of Madness.

11. Return to Arkham.

12. The Case of Charles Dexter Ward.

13. From Beyond.

14. Cthulhu Rising.

15. March of the Dark Young.

 Otras de las creaciones lovecraftianas son una banda sonora de una película imaginaria de En las montañas de la locura (2020), The Yelow Sign (2019), The Great Old Ones and Other Beings (2018), De Vermis Mysteriis (2019) o Horror in Lovecraft Country (2019), entre otros álbumes, como podéis ver en este enlace.


miércoles, 30 de junio de 2021

EL OJO. LA CRIATURA DE OTRO MUNDO

 



Dentro de las películas clásicas de terror de la década de 1950, cabe destacar la cinta británica The Trollenberg Terror, titulada en Estados Unidos The Crawling Eye y en España, El ojo. La criatura de otro mundo, del año 1958. Dirigida por Quentin Lawrence e interpretada por Forrest Tucker, Laurence Payne, Jennifer Jayne y Janet Munro, esta película de ciencia ficción y terror de 84 minutos de duración en blanco y negro, basada en una serie británica de 1956, contiene ciertos elementos lovecraftianos e incluso lejanos ecos de la novela En las montañas de la locura. Cuenta una historia típica de serie B ambientada en un pueblecito de los Alpes suizos, donde unos extraterrestes con forma de ojo, que se ocultan tras una nube radioactiva, se hacen con el dominio telepático de los lugareños, a los que terminan decapitando, al mismo tiempo que unos investigadores llegan al lugar para tratar de desentrañar el misterio. Los elementos de la literatura de Lovecraft lo encontramos en la idea de unos seres humanos enfrentados a una raza extraterrestre contra la que no pueden hacer nada y se sienten abrumados e impotentes. Se trata de una acertada réplica británica a la enorme cantidad de cintas de serie B del cine norteamericano en la década de los cincuenta, con títulos como Regreso a la Tierra (1955), La humanidad en peligro (1954), El enigma de otro mundo (1951) o Planeta prohibido (1956).

martes, 29 de junio de 2021

KUBRICK Y LOVECRAFT





                                                                                   

La crítica considera al director de cine británico de origen estadounidense Stanley Kubrick (1928-1999), uno de los cineastas más influyentes del siglo XX, destacando tanto por su precisión técnica como por la gran estilización de sus películas y su marcado simbolismo. Fue realizador de cintas tan emblemáticas como Senderos de gloria (1957), Espartaco (1960), ganadora de cuatro Oscars, Lolita (1962), 2001: una odisea del espacio (1968), La naranja mecánica (1971), Barry Lyndon (1975), El resplandor (1980) o La chaqueta metálica (1987), consideradas clásicos del cine. La relación entre el cine de Kubrick y la ciencia ficción y el terror es muy acusada, ya que en la lista de las películas citadas se encuentras dos hitos de ambos géneros. En 1968 alcanzó la cumbre de su carrera con 2001: A Space Odyssey (2001: una odisea del espacio). filme de ciencia ficción con el que ganó su único Óscar a título personal, por el diseño de efectos especiales, y que es una adaptación de un célebre relato de Arthur C. Clarke, El centinela (1951), que luego fue ampliado y revisado por la novela del mismo título que la película; de hecho, Clarke escribió el guion junto a Kubrick y revisó su cuento a la par que se rodaba la cinta.​ Además, la película es considerada como una de las mejores de la historia dentro de su género. Considerada por algunos una película lovecraftiana por su temática, la historia se centra en un equipo de astronautas que trata de seguir las señales de radio emitidas por un extraño monolito hallado en la Luna y que parece ser obra de una civilización extraterrestre. Es interesante una entrevista realizada a Kubrick por Eric Norden para la revista Playboy en 1968, en la que el director afirmaba lo siguiente:

 Es razonable suponer que debe haber, de hecho, incontables miles de millones de tales planetas donde ha surgido vida biológica, y las probabilidades de que alguna proporción de tal vida desarrolle inteligencia son altas. Ahora, el sol no es de ninguna manera una estrella vieja, y sus planetas son meros niños en la era cósmica, por lo que parece probable que haya miles de millones de planetas en el universo, no solo donde la vida inteligente está en una escala menor que la del hombre, sino otros miles de millones, donde es aproximadamente igual y otros todavía donde está cientos de miles de años por delante de nosotros. Cuando piensas en los gigantescos avances tecnológicos que el hombre ha hecho en unos pocos milenios, menos de un microsegundo en la cosmología del universo, ¿puedes imaginar el desarrollo evolutivo que han tomado formas de vida mucho más antiguas? Es posible que hayan pasado de especies biológicas, que en el mejor de los casos son cáscaras frágiles para la mente, a entidades mecánicas inmortales;durante innumerables eones, pudieron emerger de la crisálida de la materia transformados en seres de pura energía y espíritu. Sus potencialidades serían ilimitadas y su inteligencia inaprensible para los humanos.

Al leer estas declaraciones, uno no puede menos que pensar en los relatos de Lovecraft y en el horror cósmico, con la idea de seres extraterrestres muy superiores al ser humano, en inteligencia y poder, que pueden llegar a dominarnos y esclavizarnos. Algo que deja entrever el director en una declaración posterior de la misma entrevista:
(...)debido a que estos seres podrían ser dioses para los miles de millones de razas menos avanzadas del universo, así como el hombre le parecería un dios a una hormiga que de alguna manera comprendiera la existencia del hombre. Poseerían los atributos gemelos de todas las deidades: omnisciencia y omnipotencia. Estas entidades pueden estar en comunicación telepática por todo el cosmos y, por lo tanto, estar al tanto de todo lo que ocurre, tocando cada mente inteligente tan fácilmente como encendemos la radio; podrían no estar limitados por la velocidad de la luz y su presencia podría penetrar hasta los rincones más lejanos del universo; podrían poseer un dominio completo sobre la materia y la energía; y en su etapa evolutiva final, podrían convertirse en una conciencia colectiva inmortal integrada. Serían incomprensibles para nosotros excepto como dioses; y si los zarcillos de su conciencia alguna vez rozaron la mente de los hombres, es sólo la mano de Dios que podríamos tomar como explicación.

                                                                                                                                                     

Uno podría pensar que Kubrick conocía la obra básica de Lovecraft al leer sus palabras, y no nos equivocamos. Lo corroboró él mismo en una entrevista posterior, realizada para un periódico español, La Vanguardia, en su número del 26 de octubre de 1980, con ocasión del estreno de otra de sus cintas icónicas, El resplandor, obra maestra del género de terror y basada en la novela homónima de 1977 de Stephen King (otra  vinculación con Lovecraft). Bajo el título de El Stanley Kubrick de la locura, y realizada por el periodista francés Michel Climent, en un momento dado de la entrevista se produce este diálogo:


En sus anteriores películas, ha abordado usted problemas y temas contemporáneos, pero en su última producción ha escogido una novela de Stephen King, «L’enfant lumiére» (el título francés de "El resplandor"),que trata de los fenómenos parapsicológicos. ¿Qué le ha impulsado a escoger este tema?

—Siempre me ha gustado este tipo de literatura. He leído a Poe, Lovecraft, etcétera, pero nunca he visto una película que fuera digna de ese género que yo definiría como un frágil equilibrio entre la psicología y lo sobrenatural, capaz de hacer que caigan las barreras de nuestra incredulidad. También se podría decir que la atracción esencial que ejercen las historias de aparecidos se debe a que implican una promesa de inmortalidad. A nivel consciente, gustan porque si se teme a los fantasmas es porque se acepta —aunque sólo sea por un instante—la existencia de seres sobrenaturales.

                                                                                  

Todavía encontramos más información sobre la relación entre Lovecraft y Kubrick en otra entrevista, que en 1980 le realizó el traductor español Vicente Molina Foix al director en su propia casa de Londres, y que se incluyó en el libro Kubrick en casa, que publicó Anagrama en 2019 y que podéis encontrar en este enlace. Molina Foix, a lo largo de veinte años de una relación que solo acabó con la muerte del director, tradujo al español los diálogos de cinco de sus películas. En la entrevista citada, le hizo la siguiente pregunta:

En películas anteriores has trabajado dentro de las convenciones de géneros específicos (ciencia ficción, thriller, cine bélico, etc.). ¿Te atrajo The Shining porque te dio la oportunidad de explorar las leyes de un nuevo género en tu carrera?
La única ley que creo que se relaciona con el género es que no debes intentar explicar, encontrar explicaciones claras de lo que sucede, y que el objeto de la cosa es producir un sentido de lo siniestro. Freud, en su ensayo sobre lo siniestro, escribió que el sentido de lo siniestro es la única emoción que se expresa con más fuerza en el arte que en la vida, lo que encontré muy esclarecedor; no ayudó a escribir el guión, pero creo que es una visión interesante del género. Y leí un ensayo del gran maestro H.P. Lovecraft donde decía que nunca debes intentar explicar lo que sucede, siempre que lo que sucede estimule la imaginación de las personas, su sentido de lo siniestro, su sentido de ansiedad y miedo. Y mientras no tenga, dentro de sí mismo, ninguna contradicción interna obvia, es solo una cuestión de, por así decirlo,construyendo sobre la imaginación (ideas imaginarias, sorpresas, etc.), trabajando en esta área del sentimiento. Creo también que el ingenio de una historia como esta es algo que al final disfruta la audiencia; obviamente, a medida que avanza la historia, se preguntan qué va a suceder, y hay una gran satisfacción cuando todo termina sin haber podido anticipar el desarrollo principal de la historia y, sin embargo, al final, no sentir que te han engañado o estafado.

Así pues, el propio Kubrick afirmó en varias ocasiones que conocía y había leído la obra de Lovecraft, y algunos matices de su literatura impregnaron al menos dos de sus películas más emblemáticas.


                                                                            


lunes, 28 de junio de 2021

MAESTRO EN HORRORES GÓTICOS

 



Con motivo de la publicación en 1978 de la primera edición en castellano de la obra de L. Sprague de Camp, Lovecraft. Una biografía, que recordemos apareció en Estados Unidos en 1975, por parte de la editorial Alfaguara, colección Nostromo, con traducción de Francisco Torres Oliver (ya en 1992 la editorial Valdemar publicaría otra edición en español, como escribí en esta reciente entrada), en el periódico español La Vanguardia del 4 de abril de 1979 apareció una brevísima reseña, bajo el título Maestro en horrores góticos, firmado por el periodista catalán Lluís Permanyer (n. 1939). Otra reseña aparecida en un periódico español en ese mismo año de 1979 podéis leerla en esta entrada. El texto en cuestión dice así:

Cuando el agudo catador de literatura se enteró de que un indígena que acababa de publicar un libro era jorobado, no pudo menos que exclamar: «Ara tindrem par fi un gran novellista!» Por desgracia se equivocó, pues se trataba de otra obra gris dentro del panorama gris de la novelística catalana. Ocurría en 1925 y era «História gris», de Miquel Llor. Quizás aquel lector empedernido era un poco mordaz, pero la razón de su expectativa la considero perfectamente lógica y bien fundamentada. La producción de Dostoiewski, Baudelaire, Proust, Kafka, por sólo citar los primeros nombres que me vienen a la memoria, no se entiende si prescindimos del acusado carácter patológico —por las razones que fueren— de sus autores. El príncipe de la literatura de terror, el más asombroso especialista en horrores góticos, el afamado escritor de historias monstruosas, había de ser necesariamente un tipo aberrante. Pero hasta ahora mismo poco o nada se sabía de Howard Phillips Lovecraft. Desde la aparición de la biografía (editada por Alfaguara-Nostromo) escrita por Sprague de Camp no sólo no se podrá decir lo mismo, sino que incluso el lector tendrá la impresión muy reconfortante de que ya lo sabe todo sobre aquel esquizoide, feo, asocial, solitario, frío y pálido como un cadáver, racista furibundo, neofóbico, reaccionario hasta extremos cómicos, grafómano (escribió más de 100.000 cartas), espíritu débil a merced de una madre dominante, con padres muertos en el manicomio, depresivo. Y conste que la enumeración podría durar y durar. El autor tuvo el buen sentido de no proponerse la realización de un trabajo subjetivo. Se limitó a reunir todos los datos posibles y dejar que cada uno haga un completísimo retrato robot. En resumen: un libro de lectura obligada. Advertencia para que luego no me vengan con reclamaciones: a quien decida leerlo le pasará lo que con Painter, que entonces se ve uno obligado a reeler o descubrir a Proust. (Los vírgenes en Lovecraft sepan que pueden aprovisionarse en Alianza Editorial, Ediciones de Bolsillo, Bruguera, Caralt. Quedarán literalmente pasmados. Ya verán, ya. Y tiemblen después de haber leído).

Podéis leer el texto también en este enlace.

domingo, 27 de junio de 2021

ARTÍCULO SOBRE LOVECRAFT DE BALTASAR PORCEL

 



En el periódico catalán La Vanguardia del 28 de julio de 1971, en la sección Los trabajos y los días, apareció un breve artículo titulado H.P. Lovecraft del escritor y crítico literario español Baltasar Porcel (1937-2009), autor de numerosas novelas, obras de teatro, ensayos y relatos, quien
Recomendaría la lectura de "El caso de Charles Dexter Ward", de H. P. Lovecraft, publicado por Barral Editores. Es un relato de morbosa tenebrosidad, de viscosos y pestilentes tanteos en la putrefacción de la muerte y en un pasado humano monstruosamente visceral. Poesía de la abominable inconcreción de un nebuloso y agobiante Más Allá, o Más Atrás...Seix y Barral publicó hace tiempo otra novela lovecraftiana, "En las montañas de la locura", y Alianza Editorial editó "Los mitos de Cthulhu" y "Viaje al otro mundo", antologías de relatos de Lovecraft y su escuela. No sé, sin embargo, si han tenido éxito aquí. Pero si un gran escritor es aquel que con originalidad y consistencia estilística crea un mundo propio, H. P. Lovecraft pertenece a esta serie. Esta literatura que llaman marginal —policíaca, espionaje, ciencia ficción, aventuras— siempre me ha interesado enormemente. Más, con frecuencia, que la pretendida literatura grande, donde tanta repetida vulgaridad se arrastra. Estos días he medio leído "El Papa verde", de Miguel Ángel Asturias, editado en una nueva y barata colección de Salvat, y "La batalla de Farsalia", de Claude Simon, aparecida en Seix Barral. Tuve que dejarlas: Asturias,después de un brioso planteamiento a la vez novelesco, lingüístico y sociológico, se deshilacha en un costumbrismo pespunteado de lo que Gómez de la Serna —cartón piedra de colorines— llamaba greguerías. Simon, vanguardista francés, del Rosellón, resulta plúmbeo, mortecino,a pesar de la fulgurante belleza de ciertas descripciones. Con otra novela suya, "El viento", me ocurrió lo mismo. Y recuerdo haber leído un subyugante ensayo sobre él, no sé en qué revista. Con el experimentalismo —junto al cual estoy, me apresuro a decirlo, porque sin él caeriamos en las momificadas presidencias de pueblo— ocurre un fenómeno paradójico e inquietante: con frecuencia son más interesantes las lucubraciones que críticos y leguleyos de la literatura proyectan sobre él, que las obras originales. Para desintoxicarse, para sumergirse una vez en la pasión del leer, quedan felizmente libros como "El caso deCharles Dexter Ward". Insisto: pasión.

 

Baltasar Porcel.

                                                                                   

sábado, 26 de junio de 2021

CALTIKI, EL MONSTRUO INMORTAL

 



En 1959 se estrenó en Italia una película de terror y ciencia ficción titulada Caltiki, il monstro inmortale (Caltiki, el monstruo inmortal) dirigida por Riccardo Freda y Mario Bava e interpretada por  John Merivale, Didi Perego, Gérard Herter, Daniela Rocca, Giacomo Rossi-Stuart y Daniele Vargas. Se trata de una cinta en blanco y negro de 76 minutos de duración, coproducida por Italia y Estados Unidos, que tiene ciertas reminiscencias lovecraftianas, sobre todo del famoso relato La llamada de Cthulhu, y narra la historia de un grupo de arqueólogos que investigan en México la emigración masiva de población maya, en unas ruinas de este antiguo pueblo precolombino, y pronto descubren la existencia de una terrible criatura de gran tamaño, semejante a una masa sin forma, lo que recuerda en algunos aspectos al cuerpo de Cthulhu, como es descrito en el relato de Lovecraft en la escena en la que los marineros del navío Alert huyen de la isla emergida de R´lyeh:

En la superficie de las aguas hubo un remolino espumoso, y mientras crecía la presión del vapor, el valiente noruego dirigió el navío contra aquella montaña gelatinosa que se alzaba sobre las sucias espumas como la popa de un galeón demoníaco. La horrible cabeza de pulpo, envuelta en tentáculos, llegaba casi hasta la punta del bauprés; pero Johansen no retrocedió. Hubo un estallido como el de un globo que se desinfla, un líquido inmundo como el que surge de un hendido pez luna, una hediondez que el cronista no se atrevió a describir. Durante un instante una nube verde, acre y enceguecedora, envolvió al buque, y un hervor maligno quedó a popa, donde -Dios del cielo- la esparcida plasticidad de aquella entidad celeste estaba recombinándose y recobrando su forma primitiva, mientras el Alert se alejaba más y más, y ganaba velocidad.

viernes, 25 de junio de 2021

CTHULHU EN "RICK Y MORTY"

 



Creada por Justin Roiland y Dan Harmon en 2013, la serie de animación estadounidense para adultos Rick y Morty, de la que se han emitido hasta el momento 4 temporadas, con una quinta estrenada hace pocos días, sigue las desventuras de un científico loco, Rick Sánchez, y su fácilmente influenciable nieto, Morty Smith, quienes pasan el tiempo entre la vida doméstica y los viajes espaciales, temporales e intergalácticos. A título de curiosidad, en la intro de la serie aparece en un momento dado un Cthulhu volador que persigue a los protagonistas que viajan a bordo de una nave, aunque luego en ningún episodio de la serie vuelve a aparecer la deidad creada por Lovecraft. Preguntados en una ocasión por esta cuestión, los creadores afirmaron que eran simplemente escenas eliminadas de posibles episodios, ya que también hay otras escenas que aparecen en la introducción pero que no han aparecido en ningún capítulo, por ejemplo, Rick y Morty siendo perseguidos por grandes ranas y Jerry Smith, el padre de Morty, dando a luz. 

Podéis ver la intro original en Youtube.