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Stuart Gordon en el rodaje en Combarro.
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El 17 de noviembre de 2020, en un artículo publicado en el periódico español La Voz de Galicia (aquí su web oficial), titulado Cuando Combarro se estremeció de miedo, firmado por el periodista Alfredo López Penide, se recordaba el 20 aniversario del rodaje en el pueblo de Combarro (Pontevedra) de la película Dagón. La secta del mar (2001), de Stuart Gordon, sobre la que escribí en esta entrada. En el texto, tres de los actores protagonistas de la cinta de terror basada en el relato de Lovecraft La sombra sobre Innsmouth, el estadounidense Ezra Godden y las españolas Macarena Gómez y Raquel Meroño, recordaban el rodaje que tuvo lugar veinte años atrás, entre noviembre y diciembre de 2000. Aunque podéis leer el artículo completo en este enlace, lo reproduzco completo bajo estas líneas:
Aprendió a maldecir en castellano, y junto a sus compañeras de
reparto, tuvo ocasión de trabajar con Francisco Rabal en lo que fue el
testamento cinematográfico del actor murciano. Hace veinte años, entre
finales de noviembre y principios de diciembre del 2000, las calles de
Combarro, en el municipio pontevedrés de Poio, se adentraron en los
terroríficos mundos de H. P. Lovecraft al transformarse en el plató de
Dagon. La secta del mal, película, hoy en día, considerada de culto en
Estados Unidos. «Tengo muy buenos recuerdos de Dagon, a
pesar de que fue el rodaje más difícil que he experimentado», rememora
Ezra Godden para La Voz. «Era el invierno del 2000 al 2001 y mi
personaje estuvo empapado durante casi toda la película. Estábamos mucho
en exteriores, así que siempre tenía mucho frío. Llegaba al trabajo y
lo primero que hacían era ducharme con una manguera». Sus palabras son secundadas por su pareja en la
ficción, Raquel Meroño. «Mi recuerdo de aquel rodaje es increíble»,
apunta la actriz madrileña, al tiempo que incide en que «fue muy duro
porque rodamos en invierno, siempre mojada y pasé un frío helador». En
este punto, no duda es destacar el hecho de que su papel en Dagon. La
secta del mal le dio «la oportunidad de trabajar con Paco Rabal en la
qué fue su última película y me sentía muy afortunada».
Hundimiento real
Especial
también fue para Macarena Gómez, ya que «fue mi primer trabajo como
actriz. Suponía la realización de un sueño. Además, que la película
tuviera una première en Galicia y pudiera venir a verme mi familia
gallega fue muy emocionante para mí». Lo cierto es que a las condiciones meteorológicas
que se registraron aquellos días, se sumó la apuesta por la
verosimilitud del director Stuart Gordon, quien falleció el pasado mes
de marzo a los 72 años. De este modo, Ezra Godden alude a que, en un
momento del rodaje, «Stuart hizo unos agujeros en la zódiac que Raquel
Meroño y yo usamos para intentar llegar a la orilla, así que cuando nos
vean hundiéndonos en esa escena, es que realmente nos estamos hundiendo.
Fue divertido, pero una locura porque estábamos en medio del mar». En todo caso, reconoce que durante la filmación «hice
tantas acrobacias como me permitieron, porque realmente disfruto las
cosas físicas». Eso sí, no duda en dejar claro que «la
escena final fue la más difícil de filmar porque tenía varios tubos
conectados operando la sangre y las branquias y estábamos bajo el agua.
Había buceadores de seguridad para el oxígeno, pero seguía olvidando
cuáles eran las señales manuales para comunicarme con ellos». Más escatológica, a la par que dura, es la anécdota
que recuerda Macarena Gómez: «Para la escena en la que estoy en la cama
con todos los tentáculos saliendo de la parte inferior de mi cuerpo, no
me pude mover de allí en 16 horas. ¡Me tuvieron que traer un orinal
para poder hacer mis necesidades!». Echando la vista a dos décadas atrás, Godden deja muy
claro que «amaba al elenco y al equipo, la mayoría de los cuales eran
españoles». A fin de cuentas, «me enseñaron a maldecir y a pedir café
entre toma y toma, así que aprendí un poco del idioma». De aquellas jornadas, se queda con la
confraternización que existía, de tal modo que «todos salíamos a cenar
con la mayor frecuencia posible y Stuart era un excelente narrador. Él y
yo permanecimos unidos y trabajamos juntos varias veces». También Raquel Meroño reconoce que, pese a la dureza
de este rodaje, es algo que recuerda con cariño: «Disfruté mucho de ver
los maquillajes y de trabajar para Filmax en una de sus películas de la
Fantastic Factory. Siempre estaré muy agradecida de que contaran
conmigo». Lo cierto es que el rodaje de esta película
trastocó durante unas semanas la vida rutinaria de Combarro, que se
transmutó en Imboca, un pueblo en el que sus habitantes, para desgracia
de los protagonistas, adoran a una monstruosa deidad marina, la que da
nombre al film. Basado libremente en el cuento La sombra sobre
Innsmouth, de H. P. Lovecraft. En estos veinte años, la película ha
trascendido el celuloide para ser, incluso, objeto de artículos
académicos, como el firmado por John D. Sanderson, de la Universidad de
Alicante, y titulado The shadow over Galicia: H. P. Lovecraft's
obsessions resurface in the film adaptation of Dagon.
Esta fue la segunda de las nueve películas que la
Filmax produjo a través del sello Fantastic Factory, toda una apuesta
por impulsar la serie B en España, que, sin embargo, no tuvo los frutos
deseados. Está considerada unánimemente como la mejor de todas ellas y
explica, en gran medida, que haya adquirido la condición de película de
culto en Estados Unidos,