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lunes, 1 de mayo de 2017

REFERENCIA LOVECRAFTIANA EN "CRÓNICAS VAMPÍRICAS"










Entre 1973 y 2016 la famosa escritora estadounidense Anne Rice (n. 1941) publicó una serie de 12 novelas fantásticas y de terror bajo el título genérico de Crónicas Vampíricas, sobre la historia del personaje Lestat de Lioncourt, acompañado de una serie de enigmáticos vampiros. La saga comenzó con la novela Entrevista con el vampiro, que en 1994 fue llevada al cine con el mismo título, dirigida por Neil Jordan e interpretada por Tom Cruise, Brad Pitt, Antonio Banderas, Kirsten Dunst y Christian Slater. En algunos de los libros aparece lo que podría ser una referencia a la obra de Lovecraft, en la forma de unos seres de miles de años de edad, Akasha, llamada la Reina de los Condenados y la Madre de los Vampiros, y Enkil, que fueron gobernantes de Kemet (Egipto) en torno al 4000 a.C. Estos personajes, que fueron los dos primeros vampiros de la Historia, son denominados en inglés Those Who Must Be Kept (Los que Deben Ser Guardados) y The Old Ones (Los Antiguos); ésta última denominación, que también designa a otros vampiros de dilatada edad y más poderosos que los vampiros comunes, recuerda a los Dioses Antiguos de la mitología de Lovecraft, aunque no tienen nada que ver unos con otros.


También me gustaría señalar como dato curioso que, en la cuarta novela de la saga, El ladrón de cuerpos (1992), en la que se cuentan las aventuras del vampiro Lestat, que cansado de su condición actual y recordando constantemente su condición humana y a Claudia, la niña vampiro, decide terminar con su vida en el Desierto de Gobi, hay una escena en la que una persona le entrega a Lestat una copia del relato de Lovecraft El ser en el umbral (1933), y que dice así:
Recogí el sobre, en blanco y sin sellos. Dentro encontré—¡sorpresa!—un breve relato recortado, al parecer, de las páginas de un libro de bolsillo.
Las hojas formaban un pequeño bloque de papel de poca calidad y estaban cosidas con una grapa en la esquina superior izquierda. No había ninguna nota personal. El autor del relato era un ser adorable al que conocía bien, H.P. Lovecraft, escritor de lo sobrenatural y lo macabro. A decir verdad, ya conocía la historia y su título me resultaba inolvidable: La cosa del umbral. Me había reído mucho con la narración.
La cosa del umbral. Esbocé una sonrisa. Sí, recordaba aquel relato; me había resultado entretenido y bien construido. 

 

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