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miércoles, 25 de enero de 2017

CUENTOS DE LO MARAVILLOSO Y LO RIDÍCULO




Una de las críticas más duras que se han hecho contra la obra de Lovecraft es sin duda el artículo del afamado escritor y crítico Edmund Wilson (1895-1972) que apareció publicado en la revista The New Yorker el 24 de noviembre de 1945, bajo el título de Tales of the Marvellous and the Ridicolous (Cuentos de lo maravilloso y lo ridículo) y que luego se incluiría en su obra Classic and Commercials: A Literaty Chronicle of the Forties (1950). En 1980 S.T. Joshi incluyó el texto en el libro Four Decades of Criticism, como podéis leer en esta entrada. Wilson, considerado el decano de los críticos literarios estadounidenses, afirmaba haber leído los relatos de Lovecraft, publicados por Arkham House, pero no le gustaron nada, y escribió:
Lamento que, tras examinar estos libros, no sea más entusiasta que antes. El rasgo principal de la obra de Lovecraft es un mito elaborado y urdido que aporta el elemento sobrenatural para sus relatos más admirados. Ese mito supone a una raza de dioses ridículos y gentes grotescas y prehistóricas que están siempre haciendo jugarretas con el espacio y el tiempo e irrumpiendo en el mundo contemporáneo, normalmente en alguna parte de Massachusetts.





También afirmaba, entre otras cosas:
...confieso como tributo al poder de H.P. Lovecraft, que al menos él, en ese punto de su relato (se refiere a Reliquia de un tiempo olvidado), relativo a los caracoles cónicos omniscientes, me indujo a suspender mi escepticismo. Una raza de otro planeta suplantaba finalmente a estas criaturas, con la que evidentemente Lovecraft quería crear un horror irresistible, aunque yo he encontrado incapaz de tragar: monstruos pulposos semiinvisibles que proferían sonidos agudos y sibilantes y asustaban a sus enemigos con vientos terribles. Semejantes criaturas estarán muy bien en las cubiertas de las revistas populares, pero no responden a una buena literatura adulta.

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