jueves, 24 de septiembre de 2020

EN PARÍS, LOVECRAFT VIVE

 



Una imagen de Paris en 1970.

En 1970, un joven estudiante estadounidense natural de Providence, Paul R. Michaud, viajó a Europa. Al caminar por las calles de París, la capital francesa, Michaud se sorprendió al descubrir que en todas las librerías se exhibía un escritor estadounidense totalmente desconocido de la década de 1930, un escritor de la propia ciudad natal de Michaud. Además, este desconocido señor Lovecraft disfrutaba de un éxito póstumo sin precedentes entre los franceses. Michaud envió rápidamente un artículo al periódico de su ciudad natal, el Providence Evening Bulletin, que se editó entre 1863 y 1995, y este apareció publicado entre sus páginas el 29 de diciembre de 1970 con el título de In Paris, Lovecraft lives, esto es, En París, Lovecraft vive. El comienzo del artículo, que podéis leer completo en inglés en este enlace, dice así: 


París... La descripción extrañamente precisa de Howard Phillips Lovecraft de los sonidos y olores de una calle poco conocida de París llevó a un amigo a preguntarle si había estado alguna vez en Francia. “Sí”, respondió Lovecraft, “en un sueño con Poe. A excepción de algunos viajes a Boston y un viaje al Sur profundo, H.P. Lovecraft nunca salió de su casa, cuya última dirección fue en College Hill, Providence. Era un solitario que se negaba a tener contacto con el mundo exterior. A pesar de no haber estado nunca en París, Lovecraft ahora encontró un hogar en la capital francesa que durante mucho tiempo le había sido negado en Rhode Island y el resto de los Estados Unidos. Aunque la mayoría de sus compatriotas lo consideran muerto, Lovecraft está vivo y coleando y vive en París.

 
Una vez de regreso a Estados Unidos, Paul R. Michaud, emocionado, buscó la ayuda financiera de sus padres para fundar una pequeña editorial en 1976. Se trataba de la famosa Necronomicon Press, que luego pasó a su hermano menor Marc R. Michaud, y que ha publicado desde entonces una gran cantidad de obras sobre Lovecraft y del propio escritor. Sobre el comienzo del texto, hay que hacer una aclaración sobre la supuesta cita de Lovecraft, ya que es una historia hermosa pero falsa que al conocido periodista y escritor francés Jacques Bergier le gustaba contar, porque fue inventada por él. Recordemos que Bergier descubrió la obra de Lovecraft en una fecha tan temprana como 1936, como escribí en esta entrada. Sin embargo, Lovecraft recibió copiosas cartas descriptivas de su amigo Alfred Galpin durante su tiempo como estudiante en París, en la década de 1920, y también habló durante horas en Nueva York con la esposa francesa de Galpin, Lillian Roche, cuando estaba recién llegada de París.

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