miércoles, 29 de julio de 2020

"COSMIC HORROR" (1945)


Dorothy T. Spoerl




Existe un curioso artículo sobre Lovecraft que fue uno de los primeros ensayos críticos sobre su obra literaria, y el primero escrito por una mujer. Se titulaba sencillamente Cosmic Horror, y apareció publicado en mayo de 1945 en el número 3 de The Ghost, una revista amateur publicada por W. Paul Cook, uno de los amigos de Lovecraft, un texto de una sola página escrito por Dorothy T. Spoerl (1909-1996), una doctora en Psicología cuya autobiografía podéis leer en este enlace. Este artículo sido olvidado en gran medida con el paso del tiempo, aunque parece ser una de las primeras apreciaciones impresas de una mujer sobre la ficción de Lovecraft. ¿Pero quién era Spoerl? ¿Qué conexión tenía con Lovecraft? No hay rastro obvio de Dorothy T. Spoerl en la correspondencia publicada de Lovecraft. La autobiografía arriba indicada no menciona a Lovecraft, la literatura pulp o el periodismo aficionado; aunque da un poco de contexto: en 1945 tenía 36 años, se casó con el ministro o sacerdote Howard Spoerl y tenía un doctorado en psicología, y Cosmic Horror parece ser su única publicación amateur conocida. Sobre su esposo Howard Spoerl, hay un poco más de datos: había colocado poemas en el diario aficionado Driftwind (1935, publicado por Walter J. Coates, un amigo de Lovecraft), Leaves (1938, editada por Robert Barlow, el joven amigo y albacea literario de Lovecraft) y The Ghost (números de 1945 y 1947). Los Spoerls, pues, parecen haber sido al menos amigos de amigos del escritor de Providence y parte de la comunidad más amplia del periodismo amateur, incluso si nunca conocieron a Lovecraft directamente. El título del artículo sugiere que Spoerl había leído el ensayo de Lovecraft El horror sobrenatural en la literatura, publicado por vez primera en 1927, y algunos de los relatos publicados en formato de libro por Arkham House antes de 1945. Y no deja de resultar curioso este texto por ser Spoerl una persona tan distinta a Lovecraft: ella, una cristiana creyente y él, un ateo reconocido. Ella hablaba de una parte de su propia experiencia, y eso era algo que quería compartir. No sabemos por qué leyó a Lovecraft, pero su reacción al leer su obra explica por qué la ficción del autor de Providence conserva su popularidad incluso hasta la actualidad: los temas perviven con la gente, incluso aquellos con una perspectiva muy diferente de la del propio Lovecraft.


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