lunes, 30 de enero de 2017

LOVECRAFT Y WILLIAM BURROUGHS







El escritor estadounidense William S. Burroughs (1914-1997), icono de la llamada Generación Beat y autor de famosas novelas como El almuerzo desnudo (1959) o Queer (1985), tiene una curiosa conexión con Lovecraft. Entre 1950 y 1952, cuando vivía en México, Burroughs fue alumno de Robert Barlow, el amigo y albacea literario de Lovecraft, que entre 1948 y 1951 fue jefe del Departamento de Antropología del México DF City College, donde estudió diversos códices mayas. Más adelante, Burroughs se interesó por el ocultismo, y leyó algunas de las obras del mago inglés Aleister Crowley, así como el famoso Necronomicon de Simon, del que escribí en esta entrada, un grimorio escrito por un autor anónimo que se presentaba como una traducción del Necronomicón original, que como todos sabemos es una pura invención. Entre otras cuestiones, se hablaba sobre la mitología sumeria y babilonia, y se mencionaba a un dios, Kutulu, que algunos piensan fue la inspiración para el Cthulhu de Lovecraft. Lo curioso es que Burroughs nombró a esta deidad de la antigua Sumer en una de sus novelas, Ciudades de la noche roja (1981), una narración que abarca edades y lugares remotos y que nos cuenta la historia de las ciudades del título: Tamaghis, Ba’dan, Yass–Waddah, Waghdas, Naufana y Ghadis. Antaño centros de civili­zación y del saber, se supone que existieron hace cientos de milenios en la región que es ahora el desierto de Gobi. Una catástrofe cósmica vuelve rojo el cielo y causa mutaciones genéticas. Hasta ahora toda la gente ha sido negra, pero las pieles rojas, amarillas y blancas empiezan a aparecer por primera vez y estallan guerras civiles: «Las mujeres, conducidas por una mutante albina llamada la Tigresa Blanca, se apoderaron de Yass–Waddah, reduciendo a la esclavitud a los habitantes varo­nes … El Consejo de Waghdas respondió desarrollando un mé­todo para criar bebés en úteros extirpados … Aparecieron mu­chos extraños mutantes cuando una serie de plagas devastaron las ciudades … Finalmente, las ciudades fueron abandonadas y los sobrevivientes huyeron en todas direcciones llevándose las pestes con ellos». Pero estas ciudades no existen sólo en la fan­tasía histórica: son lugares simbólicos que se visitan en sueños, y posiblemente aún existan, sólo que ahora tienen nombres como Nueva York, Londres, Moscú, Tokio, París, Shanghai, etc.Mezclada con la parábola de las ciu­dades, hay una historia del siglo XVIII: muchachos piratas que combaten a los españoles y tratan de encontrar una utopía sin mujeres; un relato actual sobre un detective, Clem Snide, que investiga crímenes y es llevado a la contemplación de viejos misterios; un cuento de los años veinte sobre los viajes de Farnsworth, un inmutable funcionario de sanidad del distrito y un no disimulado adicto a las drogas; y más cosas, en vena paró­dica, amenazante o elegíaca.

Robert Barlow (abajo a la derecha) con otros investigadores en México en 1944.



Como decía, Burroughs menciona a Kutulu en la "Invocación" con la que comienza la obra, que se dedica tanto a los Ancient Ones (algo así como los Primigenios) como a una larga serie de dioses entre los que se cuenta Kutulu, the Sleeping Serpent who cannot be summoned, esto es, Kutulu, la Serpiente Durmiente que no puede ser convocada.
Aquí tenéis la citada invocación en inglés:

    This book is dedicated to the Ancient Ones, to the Lord of Abominations, Humwawa, whose face is a mass of entrails, whose breath is the stench of dung and the perfume of death, Dark Angel of all that is excreted and sours, Lord of Decay, Lord of the Future, who rides on a whispering south wind, to Pazuzu, Lord of Fevers and Plagues, Dark Angel of the Four Winds with rotting genitals from which he howls through sharpened teeth over stricken cities, to Kutulu, the Sleeping Serpent who cannot be summoned, to the Akhkharu, who such the blood of men since they desire to become men, to the Lalussu, who haunt the places of men, to Gelal and Lilit, who invade the beds of men and whose children are born in secret places, to Addu, raiser of storms who can fill the night sky with brightness, to Malah, Lord of Courage and Bravery, to Zahgurim, whose number is twenty-three and who kills in an unnatural fashion, to Zahrim, a warrior among warriors, to Itzamna, Spirit of Early Mists and Showers, to Ix Chel, the Spider-Web-that-Catches-the-Dew-of-Morning, to Zuhuy Kak, Virgin Fire, to Ah Dziz, the Master of Cold, to Kak U Pacat, who works in fire, to Ix Tab, Goddess of Ropes and Snares, patroness of those who hang themselves, to Schmuun, the Silent One, twin brother of Ix Tab, to Xolotl the Unformed, Lord of Rebirth, to Aguchi, Master of Ejaculations, to Osiris and Amen in phallic form, to Hex Chun Chan, the Dangerous One, to Ah Pook, the Destroyer, to the Great Old One and the Star Beast, to Pan, God of Panic, to the nameless gods of dispersal and emptiness, to Hassan i Sabbah, Master of Assassins. 
To all the scribes and artists and practitioners of magic through whom these spirits have been manifested….
NOTHING IS TRUE. EVERYTHING IS PERMITTED.

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